Adiós, Raúl. Se va la Leyenda, el heredero de Di Stefano

Antes de comenzar a hablar del 7 de España, me gustaría aclarar qué significa la figura de Raúl para esta humilde pluma. Desde que tengo uso de razón, he visto entera la carrera de Raúl, y algunos años previos de la generación anterior. Aunque de niño era madridista, a medida que crecí me alejé de ello. Es cierto que los que más me conocen insisten en mi madridismo y mi lealtad hacia Raúl como ídolo futbolístico, pero raya otras razones. Todo desemboca en el respeto superlativo hacia el club de Chamartín. Sus valores de respeto al rival, lucha hasta la extenuación, y afán de superación no sólo son los que he bebido desde niño, sino los que aplico en mi día a día, y Raúl, adalid de tales principios se ha ganado a pulso mi respeto y cariño a partes iguales. No era perfecto en nada, pero era sobresaliente en todo, y ese pundonor que exhibía en cada carrera le hizo ser un futbolista genial. El perfecto heredero de Di Stefano, versión ‘perfecta’ de Raúl, el futbolista total, y mejor jugador de la historia. No tuve el placer de verle jugar de forma coetánea, pero sí a través de vídeos de partidos importantes. Ambos, dos futbolistas totales, de méritos inalcanzables. Mi último cautivador del bien llamado orgullo blanco. Lástima que hoy en día, en nuestro país, existan ciegos que siguen sin comprender la verdadera grandeza del Real Madrid. Aficionados propios y extraños del mejor club del Siglo XX, ciegos que no entienden que el escudo y los colores representan la humildad, el sacrificio, el afán de superación, la elegancia y el respeto hacia el rival. Ese es el Real Madrid, ese es Raúl. Eso es lo que todos los aficionados al fútbol deberían comprender y respetar, porque estos son los verdaderos valores del deporte que todos queremos transmitir en la sociedad y, especialmente, a los más pequeños. Por suerte, hay más deportistas ejemplares como Puyol en el Barcelona o David Beckham en su etapa del United, entre otros.

Máximo goleador de la historia con el Real Madrid con 323 goles, adelantando a Di Stefano. Más de 700 partidos jugados con el primer equipo en 16 años, ninguna expulsión, siendo el que más ha vestido la elástica blanca siempre, y el primero en llegar a los entrenamientos, último en irse, e incluso entrenarse más por su cuenta. Pichichi en dos temporadas. Bota de Bronce en 2001, elegido mejor delantero de la UEFA ese año, y Balón de Plata, por detrás de Owen ese mismo año, pero uno de los peores dados del fútbol. Reflexión que dejó todo el mundo del fútbol, rivales, entrenadores, exjugadores y periodistas. Es el máximo goleador histórico de la selección con 44 goles, aunque Villa le pasará este año, casi seguro. Pero es que además, es el máximo goleador de la Champions con 66 tantos, adelantando a DI Stefano, y sólo está a 2 tantos de Gerd Müller de ser el primer artillero de competiciones europeas de siempre. El reto a batir, y su gran razón para irse a otro equipo que le dé la oportunidad de jugar la Champions League. ¿Algo más? ¿Alguien necesita más razones para rendirse al que es, por números, el mejor jugador español de la historia, nacido en nuestro país?

Es cierto que el Madrid se ha portado mal con Raúl, merecía que hubiesen anunciado una semana antes que las puertas se abrían para despedirle, no 8 horas antes y por lo bajini. Pero tampoco tiene perdón de Dios que Florentino Pérez  haya insistido tanto en alejarlo del césped del Bernabéu, pista que nos deja que se haya marchado cobrando parte de su ficha. Merece más, y especialmente ahora, que no hay recambio en el campo de sus valores, pundonor y gol, de un jugador que se ha sabido adaptar a las exigencias del equipo. No era delantero, pero era un goleador, que no era centrocampista, pero defendía y recuperaba tanto como un centrocampista, que incluso llegaba a despejar a línea de fondo de campo propio, y llegaba al área pequeña contraria para rematar. Desde delantero, hasta el doble pivote, todo ello lo abarcó Raúl. Alabado en todo el mundo, reconocido como grande en los 5 continentes, cómo se ha visto a lo largo de toda su carrera.
Si hacemos una retrospectiva rápida a su carrera, podemos ver cómo ha pasado de ser un interior/mediapunta fino, con cierta rapidez y una llegada de segunda línea letal, a un hombre gol del área, capaz de hacer gol de cualquier manera y en cualquier posición. Podría seguir llenando líneas y líneas de él, pero creo que ya está todo dicho. Sólo agregaré que nunca ha sido silbado, siempre ha sido aplaudido, y nunca le han expulsado en sus más de 700 partidos.
Pero… ¿Y ahora qué? No hay un recambio, un sustituto, otro que lleve sus valores en el campo fuera de la portería, y lástima que Casillas no tenga su carisma. Van a tener que pasar 50 años para que otro Raúl nazca en España, aunque Thomas Müller apunta mucho. ¿Qué sería lo justo? Retirar el 7 de Raúl, y el 9 de Di Stefano, y reconocer, con un Bernabéu lleno y rendido a sus pies, todo lo que el madrileño dio al fútbol español. Lejos de todas las tonterías de que Villa es el 7 de España, y no Raúl, los valores en los que se basó la selección campeona, no son otros que los del jugador del Real Madrid, y por supuesto,  el ‘guaje’ nunca tuvo ni tendrá los valores y pundonor de Raúl. Podrá ser mejor delantero, mejor goleador, para eso es delantero, y bueno, pero nunca llegará a ser lo que ha sido el 7 blanco. Sólo siento aquellas acusaciones de caciquismo sobre Raúl, puesto que él siempre ha sido el primero en hacer piña y animar a sus compañeros. Rumores falsos que confunden con carácter, y por expresar sus opiniones cuando se le han pedido para llevar a buen puerto a su club. Y respecto a lo que ocurrió en la selección, Aragonés “apartó” a Raúl por defender a Morientes una noche que estaban hablando de forma tranquila y sobre temas diferentes al fútbol. No fue una decisión deportiva, sino personal.

Raúl se portó como un señor durante su despedida, emocionado, y respetuoso con su club, hablando sólo de él, ni siquiera mentar su próximo equipo, receloso de su lealtad hacia el club que lo ha hecho eterno. Y Mourinho estuvo allí, para despedirle, sabiendo lo que significa Raúl para el Madrid. Cómo dijo el portugués, no sabe mucho de la historia del club, pero sí sabe quién es Raúl, y ahora conoce lo que representa y lo mucho que se respetan sus valores y compromiso. Esto le ha enseñado más que cualquier palabra del Gran Capitán de haberse quedado este año en el club blanco. Y por cierto, que nadie dude que será titular en su primera temporada en el Shalke 04.

Admiración en todo el mundo: http://www.marca.com/reportajes/2010/07/raul_se_va_del_real_madrid/2010/07/25/seccion_01/1280094323.html

http://www.marca.com/reportajes/2010/07/raul_se_va_del_real_madrid/2010/07/25/seccion_01/1280092477.html

El paso del tiempo afianza las leyendas y las historias, la manera de recordar a las personas. ¿Quién será Raúl para entonces? El 7 de España, el máximo goleador del Real Madrid de todos los tiempos, el mejor jugador nacido en España de siempre, y el más importante desde la gran Saeta Rubia, el segundo gran ‘jugador total’. Hoy deja el Real Madrid una leyenda viva, el heredero de Don Alfredo Di Stefano, el también irrepetible y Gran Capitán Don Raúl González Blanco. Ambos nacieron para jugar en el Real Madrid, ambos nacieron para ser eternos con y en el Real Madrid.

Juan Pedro de Frutos

Advertisement

Acerca de jp.defrutos
Soy Juan Pedro de Frutos, nací el 9 de diciembre de 1986 en Madrid. Estudiante de Periodismo y Economía de la URJC (Vicálvaro), con experiencia profesional en RTVE y Grupo Negocios entre otros medios, estoy especializado en Deportes, Cultura y Economía.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.